domingo, 22 de marzo de 2026

El mundo será lo que los estúpidos quieran que sea.  Son mayoría, están más convencidos y su incapacidad para reflexionar los empuja siempre hacia adelante. Algún día encontrarán el último muro, contra el que se reventarán la cabeza; pero cuando eso ocurra ya estaréis todos envueltos en papel de regalo para ser entregados de regreso a la tierra.

La masa de paralíticos mentales siempre tiene razón: los estúpidos sufren menos —o miran menos su sufrimiento, lo que equivale a una forma estéril de trascendencia—, transforman el mundo y rebajan el contexto al nivel de su propia inmundicia.

No hay absolutamente nada que hacer. Es inútil cualquier esfuerzo. Siempre vencen. Y vencerán. La victoria es su único poder, su mayor consuelo. El que no sea estúpido, que vaya amaestrando sus lágrimas, o aprenda la indiferencia sobre este mundo. Aunque eso, como todo, también sea inútil, pero al menos será una inutilidad análoga, paralela al fondo cósmico que nos amortaja.

No hay comentarios: